Hoy os voy a contar como se nos ocurrió montar nuestro propio escape, desde que se gestó la idea hasta que Nootropic Escape Zamora vio la luz.

Eran finales de 2015 (hablo como si hubieran pasado décadas pero solo ha pasado año y poco desde entonces) cuando un amigo, que se había ido a vivir a Madrid, me contó que otro amigo en común les había llevado a él y a otros cuatro a una casa y que habían tenido que salir de una habitación resolviendo unos acertijos. Nada más decirme eso pensé -joer, yo que ando sobrado de habitaciones en mi casa, voy a desocupar una y monto un chiringuito de esos y la lío parda aquí en Zamora- y bueno, ahí quedó la cosa.

Al poco, en Enero de 2016, y aprovechando que teníamos en Madrid la reunión anual post-navidad del grupo de amigos (entre ellos el que me contó lo primero y los que fueron con él a aquel inicial en el que se desvirgaron, escapísticamente hablando) de Valladolid que ahora se ha trasladado, prácticamente por completo, a la capital, se le ocurrió a uno de ellos que fuéramos a un Escape Room, que ya empezaba a haber alguno en la ciudad, en concreto a ‘Atrapado en un cuarto con un Zombie’. Di que con ese nombre no dejaba mucho a la imaginación y (ATENCIÓN SPOILER!!), aunque al principio está metido en un armario, luego sale (el zombie, digo) y anda por allí haciendo de las suyas. Realmente esta actividad a lo mejor no se podría catalogar dentro de los Escape Room «puros» ya que el tipo que nos atendió tenía un rol en la historia y entraba contigo a la habitación, y luego estaba el zombie, es decir, que había actores cuando normalmente no los hay, pero qué más da!! Era nuestro primer escape y no sabíamos ni por dónde andábamos. Además, otra cosa fuera de lo común, es que estábamos 11 personas, todas corriendo por la habitación intentando que el muerto viviente no nos cogiese, vamos, una puta locura, pero lo conseguimos y salimos encantados, tanto es así que en ese momento fue cuando se encendió la bombilla -y por qué no esto en Zamora?!-

Nada más llegar del finde escapista hablé con mi hermano a ver que le parecía. Siempre ha sido muy aficionado a los juegos, sobre todo aventuras gráficas de ordenador, y esto era lo que más se le parecía en el mundo real. Le moló idea y yo quería hacer algo con él, tener un proyecto en común y que mejor que esto.

A partir de entonces, escape a tiro, escape que hacíamos, de hecho una semana después nos desplazamos a Salamanca para hacer BoomBoom, que también nos gustó mucho y del que salimos victoriosos. He de decir que por ahora he salido de todos los que he hecho, aunque llevo un tiempo sin ir a ninguno con todo el jaleo que tengo encima, a ver si retomo mi vena escapista.